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martes, 29 de septiembre de 2020

De Egipto a Santander

Con bombos y platillos hemos escuchado por parte del gobernador de Santander, Mauricio Aguilar la realización de otro parque al estilo Panachi y Santísimo, para, según él, fortalecer el turismo en la región. 

PAMUCA, Parque Mundial del Cacao, donde se pretende ofertar este otro commodity al mundo para que desde EE UU y Europa vengan miles de personas a conocer las bondades de nuestro cacao y su gran desarrollo en nuestra economía. Pero, además, para que el turismo nacional y el propio de la región escojan este destino los fines de semana. 

A primera vista uno podría suponer que es un gran proyecto, que redundará en beneficios para el departamento y que impactará el empleo de la zona de influencia, que atraerá por su nombre y contenido a propios a y extraños. Quiero hacer de esta columna una consideración, de manera tal que el Gobernador y su equipo de gobierno puedan hacer la reflexión necesaria y se evalué la no realización de dicho proyecto por varias razones. 

La primera, está probado ya en el Departamento y en el mundo que estos proyectos de turismo denominados por la OMT Organización Mundial del Turismo como tipo uno, no ofrecen ningún valor agregado y que por lo tanto su sostenimiento y viabilidad financiera son de alto riesgo y que destruyen el acervo cultural de las regiones donde se desarrollan, porque terminan haciendo un turismo invasivo que llena los entornos de drogadicción, prostitución y conflictos sociales de todo orden. 

Según la Policía Departamental las cifras de riñas con elementos contundentes como palos, piedras, botellas y a puños se registran con mayor intensidad en el municipio de San gil, donde este tipo de turismo a cambio de generar unos empleos tiene al municipio como el referente mayor en estos asuntos enunciados. 

La segunda, los últimos años el Departamento ha tenido que sufragar gastos e inversiones con recursos propios de los parques Panachi y Santísimo dado que su funcionalidad no permite suplir gastos y por lo tanto su operatividad es negativa. Lo cual implica dejar de hacer inversiones en NBI que son apremiantes en el departamento. 

La tercera, hay necesidades urgentes por resolver y que en los últimos 24 años la inversión en saneamiento básico, agua potable, infraestructura educativa y red pública hospitalaria ha sido ínfima comparada con las cifras que asisten estas necesidades. 

Es decir, resolver el agua potable de 57 municipios que no la poseen y que consumen agua sin ningún tipo de tratamiento. Tal vez uno de los tres de la dinastía Aguilar trató de hacer algo al respecto con el agua del municipio de los Santos y Vélez, pero ambos terminaron en tremendos escándalos de corrupción. En Los Santos reposa la tubería del acueducto donde se invirtieron 25.000 millones de pesos y en Vélez los escombros de una represa, La Batanera, que al cambiar los diseños y especificaciones técnicas colapsó. 

La cuarta, la región donde se pretende materializar este proyecto requiere urgentemente resolver un tema que a mediano plazo puede llevarlos a la crisis total.

La única exportación de cacao que se hace es a México, mientras los grandes mercados europeos no permiten la entrada de un solo gramo de cacao de nuestra región en tanto los niveles de Cadmio, un metal pesado; permitido por ellos para el consumo que no afecte la salud de sus ciudadanos está dada en un rango de 0.10 a 0.80 mg/kg mientras el nuestro tiene hasta 7 mg/kg, es decir, setenta veces el límite permitido por la UE. 

La inversión debería darse a la investigación que permita encontrar soluciones que garanticen bajar los niveles de contaminación de este metal, poder exportar encontrando mejores precios dado la calidad aromática de nuestro producto y evitar también un problema de salud pública para el país y nuestra región.

Acá se produce cerca del 40% del cacao que consumimos los colombianos. 

La quinta, el Gobernador debería evitar un escándalo más para él y su familia en tanto ya el columnista Oscar Jair Hernández ha denunciado en su espacio de opinión que el cambio de localización del proyecto del municipio de San Vicente a Betulia responde a un clásico volteo de tierras, ya que el predio donde se construiría PAMUCA fue adquirido realmente por el hoy senador Richard Aguilar pero puesto a nombre de una tercera persona, comprado a un precio muy bajo y el cual se adquiriría con un valor donde la utilidad será extraordinaria.   

Tenemos miles de necesidades, insistir en esa lógica faraónica revaluada por el desarrollo humano hace más de 4.500 millones de años, donde Keops, Kefren y Micerino, Faraones ellos de la dinastía IV en Egipto, ordenaban hacer para sí edificaciones piramidales para tratar de perpetuarse en la mente de los seres humanos.

Este es el tercer mandato de “la dinastía Aguilar” cada uno de los anteriores ha dejado su monumento y Mauricio va por el suyo. 

Esto no les va a dar agua potable, ni salud, ni educación, ni mucho menos buenas vías a cientos de miles de santandereanos que no gozan de estos beneficios que el Estado a través de sus impuestos, que son los impuestos de todos debe garantizar de manera prioritaria tratándose de necesidades básicas insatisfechas que según la ONU deben estar en primera línea de resolución para que los IDH Índices de Desarrollo Humano vayan nivelando otro indicador como es el Gini uno de los más desiguales de la región; el segundo y séptimo en el mundo según cifras del BM 

Le hago un llamado abierto a la opinión pública a que se manifieste de manera contundente. 

Una cosa es aceptar la decisión democrática de elegir a quien las mayorías den su confianza para gobernar y otro es permitir que a nombre de esa decisión se derrochen los recursos públicos sin ninguna consideración, mientras la pobreza acorrala más y más ciudadanos producto de un equivocado modelo de desarrollo y agudizado por la pandemia del Covid-19

Santander no necesita más parques fracasados como lo son los dos ya realizados, Santander ha aceptado de manera respetuosa las decisiones de la democracia, pero la familia Aguilar no puede seguir abusando de la generosidad que nuestras gentes han tenido para con ellos. 

Santander necesita avanzar y salir del atraso al cual lo están sometiendo la corrupción y el capricho de unos pocos. 

¡De todos depende!!!

EMIRO ARIAS BUENO

Economista

Mg Ciencia Política


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