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miércoles, 11 de noviembre de 2020

Yo soy de Bucaramanga mano

Posicionar una ciudad en el contexto nacional y en el internacional pasa por hacer una construcción colectiva y fundamentalmente por una oferta institucional que desde lo público y lo privado atrapen a propios y extraños. 

Consultados varios expertos en el tema, quiero poner en el debate que hoy hace tránsito en la ciudad con la propuesta que desde la Alcaldía de Bucaramanga hace el alcalde Juan Carlos Cárdenas sobre marca de ciudad y que ha generado el rechazo de muchos sectores y actores de la ciudad, incluido el del suscrito. 

Para el analista, historiador y politólogo Julio Acelas, una marca de ciudad es un proceso incluyente y participativo, donde se involucra a la mayoría de actores de la ciudad, reflejan la identidad, la tradición, los usos, las costumbres y elevan la ciudad hacia un querer ser o lo que debe ser. 

La propuesta de Juan Carlos Cárdenas de BGAcity carece de todo esto. No ha sido participativo, desligado de las realidades y profundamente excluyente de las opiniones y los conceptos de sectores, actores y expertos en estos temas, muy al estilo de como ha venido gobernando en sus primeros meses. 

La justificación para esto la han atrincherado luego de la lluvia de críticas generalizadas, argumentando que no se gastó un solo peso y que por tal razón cobra más vigencia. Consultando al experto en Marketing, Daniel Winograd, ex asesor de Coca Cola, El Espectador, Caracol TV entre otras grandes empresas, se permitió considerar lo siguiente: Que no valga no significa que sea bueno o malo. Pero afirma con contundencia que una marca de ciudad no se puede hacer con inexpertos. “Que ahorren en corrupción, en burocracia (con la cual no han tenido consideración) una marca de ciudad no es un chiste, para dejar en manos de unos muchachitos que mamen gallo con eso”.

Lo que se conoce como el Kínder, que son un grupo de jóvenes que hacen parte del equipo asesor del alcalde no han tenido fortuna a la hora de aconsejar. Sus desaciertos son reiterativos y su juventud los ha llevado a creer que son expertos en todo sin serlo realmente en algo. 

Para Alfonso Becerra, gestor cultural y quien desde hace muchos años viene insistiendo en la unificación de los símbolos de nuestras instituciones, indica, que lo que se busca es proyectar una ciudad mostrando unos atributos, tales como la cultura, su arquitectura, su gastronomía y todo aquello que permita desarrollar una apuesta integral de ciudad. Para él, City no es un atributo, BGA no es un diferencial ni un agregado cultural ni de identidad. Querer proyectar una ciudad a través de una abreviatura es esconderla.

Tal vez, se podría posicionar, pero el costo sería mayor a los resultados positivos y tendría una permanencia en el tiempo que si se interrumpiera dejaría todo lo avanzado tirado. 

En esas mismas apreciaciones coincide Winograd, las siglas se usan porque son una tradición y tienen una lógica. La sigla por ejemplo de Nueva York con la que algunos pretenden justificar el BGA tienen más de cien años cuando se empezó a utilizar en el correo postal para identificar la ciudad y lleva más de treinta años con el agregado del I y el corazoncito. Pretender que nos funcione el BGA y con el adicional del city en inglés es desnaturalizar lo que realmente somos.

Pero, además, Alfonso Becerra insiste en que en la mayoría de ciudades donde se ha posicionado el nombre de ciudad, ha jugado mucho el papel de nombre compuesto, por ejemplo, Buenos Aires, B. A. New York, N.Y., Ciudad de México, CDMX. Con agregados sociales del ámbito internacional como sus equipos de béisbol, fútbol y sus apuestas históricas y culturales que son universales. 

Creo así, que lo que nos obliga esto es a hacer todo lo contrario de lo pretendido por el Alcalde y su equipo asesor. Rescatar nuestras costumbres, nuestro acervo cultural, nuestra identidad tan refundida por no tener desde lo institucional una continuidad y una preservación de lo que realmente somos. Cada alcalde llega con su marca, con su sello, con sus eslóganes, con su EGO alborotado, no a consolidar una institución y lo que ella debiera representar y significar, sino a apropiarse de los acumulados ciudadanos y su historia y a tratar de convertirse en un pequeño caudillo al que la ciudad y sus gentes deben agradecerle por ser su alcalde y recordar eternamente.

Nuestra ciudad se llama BUCARAMANGA gústenos o no, así nos conocen al menos en el país, imaginémonos en Madrid, Londres, Chicago, Moscú, vendiendo a BGA, cuando en la vida han oído hablar de nuestra ciudad. Lo que se debe hacer Alcalde Cárdenas, es empezar por eso. Si quiere que nos conozcan posicione nuestro nombre y acompañe ese esfuerzo garantizando que nos conozcan bien y para ello necesitamos que invierta en la gente, que resuelva los problemas nodales que hoy mantienen la ciudad sumida en el caos, sin una oferta institucional atractiva para nadie, con problemas que se están desbordando y que como bien dice mi amigo Eduardo Muñoz, nos mantiene con el agua al cuello y aplaudiendo como las focas.

Por décima vez se lo digo, está a tiempo de corregir, sostenga si quiere a su equipo asesor, pero escuche otras opiniones. Lo que ha demostrado una vez más con la propuesta de marca es una improvisación total que lo dejan aún más hundido en las percepciones de los ciudadanos.  No se deje convencer más, que los errores se tapan con manejo de marketing, que un community manager le resuelve eso en redes sociales.  Usted es el Alcalde de BUCARAMANGA no de BGA, esta es una ciudad, no una City, usted fue elegido por los ciudadanos libres, no por la politiquería, se corresponsable con eso. Ayude a recuperar la ciudad de la desidia, haga las cosas bien, no es muy difícil. ¡Escuche a los ciudadanos y sálgase de la burbuja donde se metió y por sobre todo… Gobierne Mano!!! 

EMIRO ARIAS BUENO

Economista 

Mg Ciencia Política


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