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domingo, 10 de enero de 2021

EL HAMBRE TAMBIÉN ES UNA BOMBA DE TIEMPO.


Hoy quiero aprovechar este espacio que me regala la vida, Y escribir unas líneas para ustedes, conectar en muchos temas que a todos nos interesan y desde mi humilde experiencia y conocimiento transmitirles  algo de lo que he recogido durante estos años de trabajo, con comunidades vulnerables, campesinos afrodescendientes e Indígenas en el territorio nacional, quiero aterrizar este pensamiento a la realidad de mi departamento, Santander, para que en algunos casos podamos informarnos de los acontecimientos y en otros plantear soluciones a las problemáticas actuales.

EL HAMBRE TAMBIEN ES UNA BOMBA DE TIEMPO.

Traslademos nuestra mente a una de esas muy famosas películas que hoy día nos muestra la pantalla, y en vez de zombis que se alimentan de carne humana y deambulan de acá para allá, sin sur ni norte, imagínese por un momento miles de personas que van por el mundo en busca de comida o en busca de agua potable, saqueando naciones, saltando muros y cruzando fronteras, pues si hay algo que despierta la parte más oscura de un ser vivo es la necesidad de sobrevivir, de proteger su familia y de alimentar sus hijos.

Quiero dejar para ustedes un recomendado, es una película en Netflix que muestra la cruda realidad que viven miles de personas en el África, “El niño que domo el viento” 

Con esto me traslado a un seminario en Bruselas Bélgica, donde conocí una delegación de Malí, África Occidental, uno de los primeros países del mundo en quedarse sin agua, algunos periódicos titulaban la noticia, como el “día cero”, día en el que los grifos dejarían de suministrar el líquido vital para muchas de estas personas, que angustia para esa gente, de verdad sentí alivio saber que en mi ciudad mi familia contaba con la suficiente agua para satisfacer sus necesidades básicas, compartían registros fotográficos donde se evidenciaba como se habían secado los Ríos, como el suelo se había cuarteado por el  inclemente sol y este acabando con cualquier brote de vida a su paso, la poca agricultura  fue destruida, y actividades como la pesca, la caza, la Ganadería, las siembras, las artesanías entre otras dejaron de existir, que grabe problema tenía esa comunidad el daño era irreversible, y ahora la mayor lucha que unía a ese pueblo era buscar una  posibilidad para definir entre vivir, desplazarse o Morir.

Estas son las consecuencias que empieza a dejar el cambio climático en el planeta, y tal vez muchos hemos escuchado el termino, CAMBIO CLIMATICO, algunos lo asociamos, pero no hemos dimensionado cuan vulnerables somos a estos fenómenos, lo vivido actualmente por la mayoría del continente africano, se puede replicar y con una mayor aceleración en los países ecuatoriales o del trópico, entre ellos Colombia, “si” somos más vulnerables de lo que se imagina, y este riesgo lo aumenta la sobre explotación  a la que exponemos nuestros preciados recursos naturales, tal vez en este momento no te haga falta un plato de comida en casa, pero quiero decirte que cada vez es más complicado para los campesinos cultivar alimentos, la variación en el clima, el aumento exponencial de las plagas, las enfermedades virales,  agentes microscópicos, nunca antes conocidos, la esterilización de la tierra  producto el uso de agrotóxicos, están siendo un verdadero problema, y para el futuro serán la causa de hambre en nuestros Hogares.

Hoy gran parte de nuestro departamento está cubierto por mono cultivos, hemos perdido gran cantidad de material genético, y nuestra alimentación se redujo aproximadamente a 12 plantas comestibles de las más de nueve mil que existen, reducimos la gran variedad de maíz que teníamos a solo 3 o 4 especies, poco se volvió hablar de la chirimoya, los mísperos, el marrano Zungo o el Runcho,  la vaca china Santandereana,  la baquiana, la gallina gira,  los mismo paso con el frijol, entre ellos el Frijol Nescafe,  el trigo y la Cebada dejo de sembrarse en nuestro territorio, ¿dónde está esa Génesis? Para desdicha ya no existe, algunos fueron modificados o  tal vez lo tengan los grandes bancos de semilla ¿pero a qué precio nos la devuelven? 

Nuestros  campesinos están votados a su suerte, inducidos como maquinas a producir alimentos para los que sus terrenos no son aptos, profesionales enfilados con multinacionales que los están obligando a comprar insumos que empobrecen,   los enferma los  ata y les destruye la posibilidad de ser libres, y a largo plazo termina por convertir sus tierras en desiertos, la decadencia del estado, hecha realidad por la corrupción burocrática, el clientelismo politiquero ya conocido, y la inoperancia que los ha caracterizado, agudizan la problemática y llevan nuestras tierras que por muchos años han florecido a  un estado anacrónico, que como Mali si  hoy no hacemos nada tal vez en unos años seamos quienes estemos buscando ayuda para suplir nuestras familias de alimentos y agua. 

Es ahora cuando más que nunca debemos defender nuestros páramos, nuestros cerros y fuentes hídricas, ya hemos perdido bastante, siempre adelante

Andrés Niño.
Ingeniero Ambiental.
Líder social.

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